Tools
Search
Login

Información sobre la Obesidad

E-mail Imprimir PDF

El culto al cuerpo y a la delgadez han contribuído de manera decisiva a la estigmatización que sufren los obesos, los cuales, por razón de su condición, son discriminados a nivel social, educacional y laboral.

ASPECTOS PSICOENDOCRINOLÓGICOS DE LA OBESIDAD

La obesidad constituye hoy en día un problema de salud pública en las sociedades industrializadas.

Se considera una enfermedad crónica multifactorial en la que interactúan diversos factores, entre ellos los genéticos, metabólicos, hormonales y ambientales relacionados con la alimentación y la actividad física.

La obesidad se puede definir como un almacenamiento patológico de grasa, que a su vez se traduce en un aumento de peso .

Es una enfermedad que limita la actividad, acorta la vida y está altamente extendida en las sociedades desarrolladas como la occidental; sin embargo a pesar de la difusión epidémica de esta enfermedad, actualmente no existe ningún sistema plenamente efectivo para tratarla.

En España, el 53,5% de la población entre 25 y 60 años presenta exceso de peso, que se reparte en un 39% con sobrepeso y un 14,5% con obesidad. Estas cifras se han triplicado en los últimos diez años.

La obesidad debe afrontarse como una enfermedad a muy largo plazo, que requiere un cambio de hábitos alimentarios y un aumento de la actividad física, al mimo tiempo que un tratamiento psicológico y farmacológico.

La obesidad está asociada a una enorme morbilidad y mortalidad.

Afecta a la salud y a la calidad de vida.

La reducción de la obesidad, comporta una mejoría, en ocasiones sustancial, de sus comorbilidades, así como de la calidad de vida, a menudo deteriorada por el exceso ponderal. Una pérdida de peso de entre un 5 y 10% ya supone una mejoría de entre el 50 y el 60% del estado de salud . 

Alteraciones psicopatológicas

La mayoría de los individuos obesos tienen un estatus esencialmente normal. En los pacientes obesos se observan con más frecuencia las alteraciones de la imagen corporal, trastornos de ansiedad, trastornos afectivos, trastornos de la personalidad, bulimia, el trastorno por atracón y la depresión.

Alteraciones de la imagen corporal

La insatisfacción corporal es muy frecuente en las personas obesas. Los obesos son conscientes del rechazo social y de los cánones de belleza que se priorizan en la sociedad. Los pacientes obesos mórbidos pueden percibir su imagen corporal como horrorosa y deforme y sentirse objeto especial de actitudes hostiles y de desagrado por parte de los demás. Su imagen pasa a ser la principal de sus preocupaciones y la delgadez ocupa el primer grado en la escala de valores. Esta alteración de la propia imagen no se da en la totalidad de la población obesa y se produce más frecuentemente en la obesidad de inicio en la infancia.

Sólo el 5% de los casos de obesidad son atribuibles a causas físicas específicas, ya sean endocrinopatías, lesiones cerebrales, intervenciones yatrógenas o enfermedades hereditarias como el síndrome de Prader-Willi. La etiopatogenia del resto de casos se halla en un exceso de reserva de grasa en un organismo en el que se produce un desequilibrio energético: se ingiere más de lo que se gasta. 

 

Mecanismos patogénicos

La plenitud (sensación digestiva por la cual se detiene el proceso de ingesta) y la saciedad (inhibición del hambre provocada por la absorción de los nutrientes), son los únicos mecanismos fisiológicos moduladores de la ingesta en nuestro organismo. La primera regula la cantidad de comida, la segunda regula el tiempo transcurrido entre las comidas. Ya sea en el trastorno por atracón, en la ingesta nocturna o en la ingesta sin plenitud, estos factores se encuentran gravemente alterados y son trastornos frecuentemente asociados a la obesidad.

Los factores cognitivo-conductuales (hábitos alimentarios, hábitos sedentarios, consumo de tabaco, pensamientos distorsionados en relación con la comida y el peso, deterioro de la autoimagen y de la autoestima, falta de control de impulsos, aislamiento social, la utilización de la comida para “solucionar” alteraciones emocionales...) desarrollan un papel fundamental, ya que pueden favorecer la ingesta de alimentos hipercalóricos que podrían conducir a anular los mecanismos fisiológicos moduladores y a desencadenar un malestar mediado por condicion

es cognitivas negativas, de culpa y autoreproche e ideas equivocadas hacia la comida, lo cual a su vez desencadena un círculo vicioso cuando se retroalimentan las secuencias conductuales primarias que facilitan la ingesta excesiva.

Las características de la personalidad también juegan un papel importante en el desarrollo de este trastorno: en primer lugar, pueden predisponer per se a comer en exceso, y en consecuencia, a la ganancia de peso; en segundo lugar, la propia obesidad cuando se inicia en etapas tempranas de la vida, puede afectar al desarrollo de la personalidad, y finalmente, los dos mecanismos anteriores pueden actuar de forma combinada. La actitud frente al cuerpo, la impulsividad como rasgo caracterial y la relación que se aprende a tener desde pequeños con la comida son aspectos muy importantes.

Se ha asociado con la obesidad, aunque no está demostrado, la personalidad pasivo- agresiva y la personalidad pasivo- dependiente. La conducta del obeso, presenta más rasgos de dependencia, de inseguridad, de hipersensibilidad e inestabilidad emocional que la conducta de la población general.

Los factores familiares de la infancia se pueden asociar a la obesidad; hay un índice más elevado de maltratos y abusos físicos y/o sexuales en la infancia, negligencia de los cuidadores, abandono, y esto puede traducirse en una ingesta compulsiva de alimentos, normalmente hipercalóricos, para sentir placer, paliar el distrés o formando parte de la constelación sintomática de la ansiedad o el estrés postraumático. Esto podría relacionarse con la detección de una elevada proporción elevada de pacientes obesos alexitímicos que proyectan su malestar emocional en la obesidad y otros síntomas corporales, en lugar de identificar las causas psíquicas de éste.

Etiología

La etiología de la obesidad es compleja. Debido a la enorme incidencia en la salud y sus desórdenes asociados, se está dedicando un gran esfuerzo a entender el control de la ingesta. Se han definido dos ámbitos diferentes de estudio: la genética y los factores ambientales.

El primero, se ha probado sobradamente como factor etiopatogénico, y si bien no se ha averiguado el tipo de transmisión que regula la heredabilidad, se cree que puede ser poligénico. Así, el peso de gemelos monozigóticos criados en familias diferentes es similar, mientras que el de individuos adoptados es similar al de sus padres biológicos. Se calcula que la herencia sería el responsable del 0.66 del peso corporal de los hombres y del 0.77 del peso de las mujeres.

En los últimos años se han descrito un gran número de moléculas implicadas en la regulación del peso corporal. Entre las muchas moléculas destaca la leptina. Se ha observado que la deficiencia de leptina causa obesidad severa e hiperfagia a pesar de que los niveles de insulina son altos. Por el contrario, la deficiencia de insulina no provoca obesidad, a pesar de que en algunos casos de diabetes mellitus no controlada incrementa enormemente la ingesta. Sin embargo, no sólo la leptina ha sido propuesta como adipostato sino también el TNF-alfa, la apolipoprotreina AIV (apoAIV), la grelina, etc. Otros neuropéptidos importantes que interactúan a nivel hipotalámico implicados en la regulación del apetito y el control del peso, son el NPY (neuropéptido Y), la melanocortina y la CRH o CRF (hormona o factor liberador de corticotropina). Cabe también destacar, que la obesidad es más prevaleciente en el sexo femenino; factores hormonales y otros son la explicación.

El segundo de los factores etiopatogénicos, es el de los factores ambientales. Las costumbres dietéticas familiares, el estilo de alimentación y otros factores parecen susceptibles de haber sido aprendidos en el entorno de la familia. Estudios hechos a parejas de gemelos monozigóticos criados juntos y por separado, y a hermanos adoptivos, criados en la misma familia, muestran que la misma dotación genética y el mismo ambiente familiar, en un primer momento no implica que las dos personas vayan a tener un peso más coincidente que si sólo comparten la dotación genética. De esto se deduce que las experiencias compartidas en el ambiente familiar no serían determinantes de una mayor incidencia de obesidad y que, en consecuencia serían las experiencias que cada uno vive de forma individual fuera del ambiente familiar (acontecimientos vitales estresantes, bajo nivel económico, consumo de alcohol, falta de ejercicio) las que pueden resultar determinantes.

Recientemente se ha propuesto que los estados psicológicos adversos asociados con el estrés crónico podrían dar lugar a la obesidad visceral, en parte debido al exceso de catecolaminas de forma crónica, y a lo que se ha dado en llamar “síndrome metabólico X”.

Clasificación:

La obesidad, de cara a su pronóstico y tratamiento, se puede clasificar según diferentes criterios:

  • Según la etiología:
    • Endocrina
    • Hipotalámica
    • Yatrógena
    • Por disbalance energético
    • Esencial, heredoconstitucional o genética
    • Asociada a trastornos psiquiátricos (TCA, Trastorno depresivo…)
  • Cualitativamente:
    • Tipo celular (según Hirsch y Batchelar, 1979):
    • Hiperplásica (aumento de la población de adipocitos, con tamaño normal)
    • Hipertrófica (aumento del tamaño de adipocitos, con número normal)
    • Tipo morfológico: Androide,Ginoide, Homogénea.

Factores asociados a la obesidad

Comorbilidades médicas

La obesidad mórbida se encuentra asociada con una importante co-morbilidad:

  • Cardiopatía isquémica
  • Insuficiencia cardíaca o respiratoria
  • Diabetes mellitus tipo 2
  • Dislipemias
  • Hipertensión arterial
  • Síndrome de apnea obstructiva del sueño
  • Osteoartropatias de las EI
  • Cáncer de mama
  • Síndrome varicoso
  • Infertilidad
  • Malformaciones fetales
  • Postoperatorios diversos (prótesis totales de cadera o de rodilla, entre otros)
  • Colelitiasis

Alteraciones psicopatológicas

La mayoría de los individuos obesos tienen un estatus esencialmente normal. Una significativa minoría, sufre de depresión, trastorno, tiene antecedentes traumáticos y otros trastornos emocionales. Entre las alteraciones psicopatológicas que se observan con más frecuencia en los pacientes obesos se encuentran las alteraciones de la imagen corporal, trastornos de ansiedad, trastornos afectivos, trastornos de la personalidad, bulimia y el trastorno por atracón.

Alteraciones de la imagen corporal:

La insatisfacción corporal es muy frecuente en las personas obesas. Los obesos son conscientes del rechazo social y de los cánones de belleza que se priorizan en la sociedad. Los pacientes obesos mórbidos pueden percibir su imagen corporal como horrorosa y deforme y sentirse objeto especial de actitudes hostiles y de desagrado por parte de los demás. Su imagen pasa a ser la principal de sus preocupaciones y la delgadez ocupa el primer grado en la escala de valores. Esta alteración de la propia imagen no se da en la totalidad de la población obesa y se produce más frecuentemente en la obesidad de inicio en la infancia. Algunos de los patrones de conducta y pensamiento, así como los resultados obtenidos a través de cuestionarios e inventarios (Eating Disorders Inventory, Body Shape Questionnaire (BSQ) y Body Attitude Questionnaire (BAQ), tienen semejanzas con los Trastornos de la concucta alimentaria (TCA).

Trastornos de ansiedad :

Los más frecuentes son la agorafobia, la fobia simple y el síndrome por estrés postraumático. También se han encontrado un número mayor de agresiones y violaciones, sobretodo en mujeres, las cuales pueden buscar alivio a su distrés precisamente en la comida. A este problema se añade frecuentemente la ansiedad secundaria a la realización de dietas sin apoyo terapéutico.

Trastornos del humor:

Determinandos tipos de depresión pueden ser causantes de obesidad. Los pacientes con obesidad mórbida presentan una mayor vulnerabilidad para los trastornos depresivos, mayor tasa de sentimientos negativos y de escaso sentimiento de bienestar personal. En un estudio realizado por Black et al., en 88 mujeres obesas candidatas a cirugía bariátrica, el 19,3% tenían historia de depresión mayor y un 10% historia de otros tipos de depresión (incluido el trastorno bipolar).

Trastornos de personalidad:

Los trastornos más detectados con los instrumentos de evaluación habituales, son los de dependencia y pasivo agresivo. Sin embargo, estudios más recientes, señalan que los rasgos más frecuentes en pacientes obesos son los que se encuentran dentro del trastorno límite de la personalidad (inestabilidad emocional, impulsividad, mala autoimagen. Se piensa que el origen de ambos trastornos puede ser común o que la obesidad pueda ser secundaria dicho trastorno de personalidad, en el que la alteración del control de los impulsos y, consecuentemente de la ingesta, son tan frecuentes.

Trastornos de la conducta alimentaria:

Entre el 20% y el 30% de los pacientes con TCA, son obesos la bulimia nerviosa comparte con la obesidad la falta de control sobre la ingesta y la excesiva preocupación de la imagen corporal. La bulimia es más frecuente en población obesa que en población no obesa. El trastorno por atracón está frecuente en el 30% de las personas obesas.

Otras alteraciones psicopatológicas:

Al iniciarse el tratamiento de la obesidad por ingesta incontrolada, puede aparecer una adicción al tabaco, al alcohol u otros tóxicos, por sustituciones compulsivas.

Tratamiento de la obesidad mórbida

De las estrategias empleadas para el tratamiento de la obesidad mórbida, limitación de la ingesta y/o incremento del gasto energético o la cirugía bariátrica, sólo esta última se ha mostrado como el método más efectivo para paliar la obesidad mórbida cuando ya está establecida. 

Los efectos psicosociales adversos, junto con la alta incidencia en la obesidad mórbida de enfermedades cardiovasculares y diabetes, hacen imprescindible el tratamiento de la obesidad. El perfil psicopatológico de los obesos mórbidos, antes de la operación, muestra depresión, sensación de inseguridad y desespero, somatización, denegación del estrés emocional, dificultades para establecer relaciones interpersonales, pobre adaptación y discriminación social y baja autoestima. Los pacientes con obesidad mórbida que acuden en busca de tratamiento presentan alteraciones de la imagen corporal, trastornos de personalidad, elevada frecuencia de conductas bulímicas y trastorno por atracón, alteraciones afectivas no graves y patología ansiosa. Se ha descrito que después de la operación la mejoría psicológica viene en gran parte determinada por la pérdida de peso, incluso aunque se presenten complicaciones quirúrgicas ocasionales. Choban y cols., en 1999, observaron cómo aumentaba la percepción de la calidad de vida de los pacientes tras la operación. Aparentemente, los pacientes prefieren el estado de no obesos con complicaciones quirúrgicas que el estado obeso. Diversos estudios han mostrado que la psicopatología asociada a la obesidad en pacientes que requieren una intervención de cirugía bariátrica repercute en los resultados finales de la operación.

 Artículo por Dra. Conxita Vidal-Coll